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Carta de las Hermanas Lauritas en Haití

 EL NUEVO HORMIGUERO

El dom 17-ene-10, Carmen Sofía Camacho <carsofica@hotmail.com>
Hola, queridos amigos y amigas: les enviamos el mensaje de nuestras hermanas de Haití, tal y como quedamos ayer en la reunión.
Un abrazo:
Antonia y Sofía


Buenos días, quiero compartir esta carta enviada de por las Hermanas que están en Haiti, anoche me comunique con ellas, la situación es muy delicada, oremos para que les de fuerza ya que no se puede viajar para apoyar el pueblo.
Elevemos suplicas al Señor.
Esperanza
 

Queridas Hermanas:
Les contamos que la situación esta muy complicada pues hasta ahora no han cesado las réplicas y los temblores, ya son tres días que no podemos entrar a la casa ni la gente, todo el mundo estamos durmiendo en la calle, es incontable la cantidad de muertos que hay por todo lado, muchas escuelas destruidas y miles de jóvenes y niños sepultados, las calles de Jacmel son desoladoras igual que en Puerto Príncipe, no solo son los muertos sino los heridos, la miseria, la destrucción de todo el país, se encuentran escombros y partes de gente, entre ellos el hermano de una postulante: Claudine, que quedo sepultado con mas de 200 estudiantes que quedaron sepultados en la escuela de la Trinite, hoy encontraron una parte de su cintura y piernas, le reconocimos por los documentos que llevaba en el bolsillo, pasamos toda la mañana de ayer esperando que  lo sacaran pero entre los  15 que encontraron no estaba él, sino hasta cuando ya eran las 4 de la tarde y empezaba a oscurecer, quedaba esperanza, la tristeza es inmensísima esto es muy fuerte, hemos vivido muchos huracanes pero nunca algo como esto; nos preguntan, nos preguntamos también con lagrimas… por que Haití, por que cuando mas pobre esta este pueblo, mas abandonado nos llega esto. El día del terremoto estamos separadas, consuelo y Lina en la ciudad y les toco el terremoto en una casa de tres pisos, aun no podemos saber cómo salieron bajo los escombros con vida, Agathe y Martha en casa con todo quebrado y mucha angustia, finalmente nos reunimos por la noche cuando lograron llegar por la montaña, con el papa de Jove que estaba hospitalizado y el hospital se derrumbó, todos los heridos en la calle tirados y llevábamos una niña en el carro que encontramos con las piernas fracturadas, el dolor mas grande fue llegar al hospital para dejarle allí, trajimos al papa de Jove a casa y murió al amanecer, toda la noche temblaba cada dos minutos, la angustia es total, casi depresiva, en la ciudad no hay ni luz ni agua ni comida, las madres esperando con una sabana en la mano para recibir lo que encuentren de sus hijos. Cuando estábamos en el entierro del papa de Jove apareció Brank como un angel para darnos la paz pues pensamos que estaba muerto, pues no sabíamos nada desde hacía dos días y la casa se derrumbo del todo, el esta bien con algunas heridas y llego caminando desde Puerto Príncipe. Gracias a Dios Wynda había subido a Arreguy el día anterior y estaba aqui con nosotros. Cada momento estamos recibiendo heridos, la hermana Olga esta en Puerto Príncipe pues tenia una reunión allí, aun no tenemos comunicación, ni siquiera local, solo nos queda este medio que aun no ha colapsado, aun cuando, les estamos escribiendo ha temblado de nuevo y hemos tenido que salir un momento, estamos nerviosas pero no perderemos la esperanza, si Dios nos regalo la oportunidad de vivir de nuevo debemos ser fuertes y hacer todo lo que este a nuestro alcance, hay amenaza de lluvia, el cielo esta nublado y con mucha brisa, sabemos que las familias de las novicias haitianas están bien, los que están aquí cerca pero ellos no saben de los demás que estaban en la ciudad.

 

El reto mas grande es la esperanza y la responsabilidad con la gente pues cada vez son más los que llegan como viendo una salvación y nosotras tratamos de mantenernos en pie, hay una sensación de mareo en todos, es como si aun se moviera todo sin parar, cualquier ruido es pánico pero en medio de todo damos gracias a Dios que estamos bien y la gente de la misión también, por ahora la incertidumbre es total pues no se sabe cuando terminara, cuando pensamos que ya se acaba entonces la tierra se mueve de nuevo, nadie ha podido dormir, la gente esta por cientos en la calle y lugares abiertos, nosotros también pero aquí seguiremos juntos aunque el dolor parece derrumbarnos ahora.
Les agradecemos el apoyo, sus oraciones, sus palabras, haremos lo que podamos hasta nuestras ultimas fuerzas, mucha gente con posibilidades esta tratando de salir, nuestra gente no puede hacer lo mismo, aquí permaneceremos con ellos, Dios les pague todo el cariño y la solidaridad con nosotras y nuestro querido pueblo de Haití, tenemos la certeza de que como cada año cuando les azota el huracán, al amanecer se levantan para recomenzar, así lo harán pues están hechos con una fuerza casi invencible, es un duelo total, no se escucha nada, todo esta en silencio, pero Dios hablara en ese silencio, esperamos en EL ,el Dueño de cielos y tierra.
Les queremos mucho, les enviamos muchos abrazos a cada uno y a nuestras familias.
nota: seguiremos escribiendo hasta cuando pronto termine el galón de gasolina que queda para tener esta comunicación, aunque esperamos se reparen pronto las líneas telefónicas.
Hermanas Lauritas de Haití.

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  1. ASAMBLEA GENERAL ASOL: Agradecimiento a nuestros colaboradores

    La asamblea anual de ASOL que celebramos el sábado 6 de febrero, es un momento estupendo para comunicarnos y tomar el pulso a nuestra asociación, y también para expresar nuestro reconocimiento y gratitud a todos los colaboradores.
    Los integrantes del grupo misionero nos esforzamos por sentirnos unidos y con elevado espíritu de servicio participando en las reuniones mensuales, desarrollando distintas actividades: rastrillos, conciertos, entrega de velitas …;con el fin de promover e iniciar proyectos en África: Congo y Angola, con el hondo deseo de que sea lo más útil y práctico para tantas necesidades en distintas poblaciones de África.
    Recientemente hemos tenido la suerte de contar con el viaje de Concha, Mª Luisa y José Mª a varias misiones en Congo y Angola. Nadie como ellos nos van informando a la asociación de las limitaciones y necesidades más urgentes, como la captación y traída del agua a los poblados, así como el soporte y arranque para que dispongan de una formación cultural y promoción humana y espiritual.
    Pero la realidad de nuestro camino misionero se apoya fuertemente en vosotros colaboradores, y en las Hermanas Lauritas, de Madrid, y de las distintas misiones.
    Cerca de un centenar de socios y colaboradores de nuestra asociación van ayudando calladamente a nuestros humildes proyectos en África. Gracias por vuestro apoyo constante. Os recordamos mil veces y oramos por vosotros. Sabemos que vuestra aportación es importante y necesaria. Adivinamos en vuestro gesto sincero un gran espíritu misionero para ayudar y ofreceros en servicio de los más necesitados.
    Los pequeños logros que vamos consiguiendo en esas pequeñas parcelas de África, son obra de todos, y este es el motivo para sentirnos unidos y agradeceros en todo momento vuestra ayuda. Las Religiosas Lauritas, desde luego, son las misioneras por antonomasia, que viven el día a día en los lugares de misión, con ingentes problemas y necesidades que solventar. Agradecemos su entereza y disponibilidad, su servicio humilde en las distintas actividades misioneras.
    Nuestro grupo misionero es como una familia, las Religiosas tienen de verdad el oficio de “madres”: atentas al cuidado y necesidades de unos y otros. Gracias.
    La carta emotiva de las Hermanas Lauritas desde Haití que hemos leído hace un par de días, nos abre la ventana a la enorme tragedia del terremoto que ha azotado a la isla del Caribe: Dolor, destrucción, heridos, muerte, silencio, soledad. Entendemos que lo prioritario son los alimentos, atención sanitaria, ropas, alojamiento. Observamos que instituciones y distintos organismos, como: Caritas, Cruz Roja, Manos Unidas, parroquias, ayuntamientos…proporcionan ayudas. Distintos medios socio-políticos, a veces con dificultades, intentan distribuir alimentos, establecer el orden y encauzar la situación desesperada. Pero pensemos un momento en la verdadera tragedia, su globalidad: que será lenta y prolongada con flecos de sufrimiento, soledad, niños sin familia, personas y hogares rotos; todo un bosque de miseria y penumbra.

    Nuestras Religiosas Lauritas en Haití van a tener una pesada y larga tarea de levantar la esperanza, poner acogida a tantas personas dispersas, ir sembrando el amor calladamente, día a día, un mes, años. Por esto mismo, pensamos que merecen nuestra respuesta como grupo misionero: darles ánimo en la tarea grande que tienen encima, y también nuestro apoyo económico “al caso”.

    La asamblea general de este año debe recaudar ayuda económica de los socios que así lo deseen, para de este modo enviar apoyo solidario a Haití. Gracias.

    El evangelio del domingo pasado, de las Bodas de Caná (Juan 2,1-11) nos da la clave para nuestra acción misionera: “Haced lo que El os diga”. Fe y confianza en Jesús y entrega de nuestro corazón al servicio de los necesitados.



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