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EL PAPA Y LAS IGLESIAS AFRICANAS

enero 9, 2008

EL PAPA Y LAS IGLESIAS AFRICANAS:

J. M Pérez Charlin,

de la Sociedad de Misioneros de África (Padres Blancos)
Misionero en Uagadugu (Burkina Faso) .


  
  En los últimos seis meses, el Papa Benedicto XVI ha recibido a los arzobispos y obispos de una serie de Conferencias Episcopales africanas, en visita “ad limina apostolorum”: la de Etiopía y Eritrea, el 17 de octubre del 2005, presidida por monseñor Berhaneyesus Suraphiel; la de la República Democrática del Congo, en dos grupos, el 27 de enero y el 6 de febrero, presididas por el cardenal arzobispo de Kinshasa, monseñor Etsu; la de Senegal, Mauritania, Guinea Bissau y Cabo Verde, el 20 de febrero, presidida por el obispo de Tambacunda, monseñor Jean Noel Diuf; la del Camerún, el 18 de marzo, presidida por el arzobispo de Yaundé, monseñor Simón-Víctor Tonyé Bakot; la de Costa de Marfil, el 3 de abril, presidida por monseñor Laurent Akran Mandjo; y el 24 de abril, la de Ghana, presidida por monseñor Lucas Abadamloora. A través de estos encuentros podemos descubrir, no solo los desafíos a los que se enfrentan las diferentes comunidades cristianas africanas en los albores del siglo XXI, sino la lectura que el propio Benedicto XVI hace de estos acontecimientos.

PAZ Y RECONCILIACION

En numerosos lugares del continente africano muchas personas sufren el drama de la guerra y sus consecuencias: muertes, robos, violaciones, hambrunas, destrucción, inestabilidad. Ante los obispos de Costa de Marfil y del Congo que comentan estos sufrimientos, el Papa recuerda que: “El restablecimiento de una paz verdadera sólo será posible a través del perdón generosamente concedido y la reconciliación efectivamente realizada entre las personas y los grupos concernidos. Para conseguirlo, todas las partes afectadas deben aceptar el proseguir valientemente el diálogo, para examinar de manera profunda y leal las causas que han conducido a la situación actual y para encontrar los medios para llegar a una solución aceptable para todos, en la justicia y la verdad. El camino de la paz es largo y difícil, pero nunca es imposible” (Conferencia Episcopal de Costa de Marfil). “Durante esa tragedia, que ha afectado en particular al este de vuestro país, habéis procurado denunciar, a través de enérgicos mensajes, las injusticias cometidas, invitando a los responsables locales a dar prueba de sensatez y valentía para que la población viva en paz y seguridad.(C.E del Congo).

Para el Papa, un elemento importante para conseguir la paz es el testimonio de la Iglesia, Familia de Dios: “El testimonio unánime que dais, transcendiendo las diferencias políticas y étnicas, desempeña un papel vital para llevar la salvación y la reconciliación a la agitada región en la que vivís”(C.E. de Etiopía-Eritrea). “La Iglesia en Camerún, en esa región de África central tan ensangrentada por las guerras, sigue siendo cada vez más un signo tangible de esta paz por edificar, una paz que supera los repliegues en la propia identidad o etnia, que rechaza la tentación de la venganza o del resentimiento, y que establece relaciones nuevas entre los hombres, fundadas en la justicia y en la caridad”. “Deseo que el imperativo de la caridad os movilice y que vosotros mismos seáis profetas de justicia y de paz”(…) “La Iglesia está llamada a aportar una contribución específica al bien común y a la consolidación del estado de derecho, manifestando su compromiso diario al servicio del bienestar material y espiritual de todos los congoleños” (…) “Que todos los que dirigen los destinos de la nación actúen de forma concertada y responsable con el fin de alcanzar una paz duradera. Invito también a la comunidad internacional a no olvidarse de África, sobre todo realizando acciones valientes y determinadas para consolidar la estabilidad política y económica de vuestro país” (C.E del Congo)-

INCULTURACION

Un tema que aparece en casi todos los informes de los obispos africanos es la relación entre fe y cultura, léase tradición africana. La sociedad africana esta experimentando, desde hace años, la mayor crisis de su historia: el desmembramiento progresivo de la cultura tradicional africana a causa de la presencia-invasión de otras maneras de vivir y actuar, entre las que se encuentra el evangelio. El Papa recuerda a los obispos de Costa de Marfil que “Para que la Iglesia sea un signo cada vez más comprensible de lo que es y para que se adapte cada vez más a su misión, el trabajo de inculturación de la fe es una necesidad. Este proceso debe ayudar a los cristianos a comprender y a vivir mejor el mensaje evangélico en su propia cultura, y a saber renunciar a las prácticas en contradicción con los compromisos bautismales. A los del Camerún les recuerda que: “Se trata de hacer que el Evangelio penetre en lo más profundo de las culturas y las tradiciones de vuestro pueblo, caracterizadas por la riqueza de sus valores humanos, espirituales y morales(…). Esto requiere anunciar y vivir la Buena Noticia, entablando sin miedo un diálogo crítico con las culturas nuevas vinculadas a la aparición de la globalización, para que la Iglesia les lleve un mensaje cada vez más pertinente y más creíble”. Para Benedicto XVI el Evangelio debe estar plenamente arraigado en la cultura de los pueblos africanos. Por eso, ante el regreso a ciertas prácticas de la religión tradicional, que los obispos de Senegal, Mauritania, Guinea Bissau y Cabo Verde constatan entre sus cristianos, el Papa les invita a “buscar medios adecuados para renovar y fortalecer la fe a la luz del Evangelio, y para consolidar los fundamentos teológicos de vuestras Iglesias particulares, tomando lo mejor de la identidad africana”.

Los obispos africanos confiesan que una de las realidades mas difíciles y complicadas de incultural es el matrimonio. A las Conferencias episcopales de Camerún y del Congo, el Papa les recuerda que el camino para su enculturación pasa por “una fidelidad radical de los esposos a la vida nueva y por la reconducción al Evangelio de Jesucristo del matrimonio africano tradicional”. A las Conferencias de Etiopia-Eritrea y de Ghana les dice que: “Aunque el cristianismo respeta siempre las venerables tradiciones de las culturas y de los pueblos, se esfuerza por purificar las prácticas contrarias al evangelio”.

FORMACIÓN

Otro desafío importante y urgente que tiene la Iglesia africana de cara al futuro, es la formación, tanto de los sacerdotes y seminaristas, como de los laicos. Los católicos africanos han pasado de 55 millones de fieles, en 1978, a los 149 millones de 2004. Este crecimiento ha hecho que a lo largo y ancho del continente el número de jóvenes que se preparan a la vida sacerdotal, religiosa y misionera haya aumentado en un 86%. Este fenómeno social, además de producir grandes alegrías y esperanzas, supone unos retos enormes. Sobre los sacerdotes, el Papa comenta: “Deseo vivamente que su formación inicial y permanente haga de ellos hombres equilibrados humana y espiritualmente, capaces de responder a los desafíos que deben afrontar tanto en su vida personal como en la pastoral” (C. E de Senegal, Mauritania y Guinea Bissau). A los del Congo: “Conozco las difíciles condiciones en las que muchos de ellos desempeñan su misión, y les doy las gracias por su servicio, a menudo heroico, con miras al crecimiento espiritual de sus comunidades (…) prestando atención a su avance humano, intelectual y espiritual, para que sean, por medio de la búsqueda de la santidad en el propio ejercicio de su ministerio, auténticos educadores en la fe y modelos de caridad para los fieles”. A los de Costa de Marfil les recuerda que la formación inicial y permanente de sus sacerdotes “debe dar un puesto esencial a la vida espiritual(…) de manera que el sacerdote sea un auténtico buscador de Dios, permaneciendo cercano a las preocupaciones de los hombres”. Dirigiéndose a los obispos de Camerún, el Papa les dice: “Que cada sacerdote medite sobre la entrega total que él ha hecho de sí mismo, a Dios y a la Iglesia, a imagen de la entrega de Cristo, y sobre las exigencias de la caridad pastoral, especialmente sobre la necesidad de una vida casta vivida en el celibato, en conformidad con la ley de la Iglesia, sobre un ejercicio justo de la autoridad y sobre una relación sana con los bienes materiales”. “El sacerdocio no debe considerarse nunca como un medio para mejorar la propia condición social o el propio nivel de vida” (C.E. de Ghana).

Sobre la formación de los seminaristas, el Papa después de dar las gracias por la generosidad de numerosos jóvenes que, habiendo escuchado la llamada de Cristo a servirlo como sacerdotes en la Iglesia, son admitidos a proseguir su discernimiento en los seminarios, recuerda la importancia de unos buenos formadores “que se preocupen de formar a los futuros sacerdotes en los verdaderos valores culturales de sus respectivos países, en el sentido de honestidad, responsabilidad y fidelidad a la palabra dada, de modo que sean sacerdotes espiritualmente firmes y disponibles, entregados a la causa del Evangelio, capaces de administrar con transparencia los bienes de la Iglesia y llevar una vida sencilla, de acuerdo con su ambiente” (Iglesia en África 95)” (C. E. Congo). “Hay que formar a los futuros sacerdotes en los verdaderos valores culturales de sus respectivos países, en el sentido de la honestidad, la responsabilidad y fidelidad a la palabra dada, de modo que sean espiritualmente firmes y disponibles, entregados al evangelio, capaces de administrar los bienes de la Iglesia y llevar una vida sencilla de acuerdo con sus ambientes”(C.E. Congo).

La formación de los laicos es una urgencia para los pastores africanos a causa del aumento del numero de fieles, y del retorno de las prácticas antiguas y de la presión de las numerosas sectas. La formación es para los obispos el único medio para que los cristianos “puedan proponer una visión del hombre y de la sociedad conforme a los valores humanos fundamentales y a la doctrina social de la Iglesia”(C. E de Camerún). Un medio de formación que el Papa alaba es el de las Comunidades Eclesiales Vivas propias de las diócesis del Congo. “Las Comunidades Eclesiales Vivas, presentes en todos los puntos de vuestras diócesis, bien reflejan esta evangelización de proximidad que hace a los fieles cada vez más adultos en su fe, en un espíritu de fraternidad evangélica en el que todos se esfuerzan por pensar conjuntamente los diferentes aspectos de la vida eclesial, en especial la oración, la evangelización, la atención a los más pobres y la autofinanciación de las parroquias. Esas comunidades constituyen también un valioso baluarte contra la ofensiva de las sectas, que explotan la credulidad de los fieles y los descarrían proponiéndoles una falsa visión de la salvación y del Evangelio y una moral acomodaticia. O aliento a velar con extremada atención por la calidad de la formación permanente de los responsables de dichas comunidades, particularmente la de los catequistas, cuya entrega y espíritu eclesial me congratulo, y a procurar que dispongan de condiciones espirituales, intelectuales y materiales que les permitan cumplir lo mejor posible con su misión, bajo la responsabilidad de los pastores. Procurad también que esas Comunidades Eclesiales Vivas sean auténticamente misioneras, preocupándose no sólo de acoger el Evangelio de Cristo, sino también de dar testimonio de él ante los hombres”(C. E. Congo).

UNIDAD Y DIVERSIDAD

Las Conferencias episcopales de Costa de Marfil y del Congo señalan en sus informes la permanencia de conflictos que afectan, a veces, de manera negativa a la unidad del presbiterio, favoreciendo el desarrollo del tribalismo y las luchas por el poder. El Papa les exhorta a recuperar la fraternidad sacerdotal. “Animad a vuestros sacerdotes a estimularse recíprocamente al ejercicio de la caridad fraterna, proponiéndoles en particular algunas formas de vida comunitaria para ayudarles a crecer juntos en santidad siendo fieles a su vocación y misión” (C.E. Congo) “En vuestras diócesis, obispos, sacerdotes y personas consagradas deben ser para todos modelos de fraternidad y de caridad y contribuir con su palabra y sus actitudes a la edificación de una sociedad unida y reconciliada”(C.E. Costa de Marfil).

A este respecto, el Papa comenta que: “Para favorecer la armonía en la Iglesia y contribuir a su dinamismo misionero, deseo que los miembros de los institutos de vida consagrada, cuyo constante servicio a la misión en vuestras diócesis alabo y agradezco, mantengan relaciones de confianza y colaboración con los pastores, viviendo una comunión profunda, no sólo dentro de cada comunidad, sino también con la Iglesia diocesana y universal. Ojalá que mediante la fidelidad a su vocación particular cada instituto manifieste siempre que sus obras son ante todo una expresión de la fe en el amor de Dios y que es poniendo este amor en el centro de la vida como responde realmente a las necesidades de los hombres” (C. E. de Senegal, Mauritania, Guinea Bissau y Cabo Verde).

FAMILIA

La familia africana que esta sufriendo de una manera dramática los cambios que se están produciendo en el mundo y en el continente, no tiene medios para defenderse de los efectos devastadores de una sociedad que propone modos de actuar que la debilitan. Muchos africanos, educados en un estilo de vida tradicional, ven como se les proponen estilos familiares desarticulados que ponen en peligro una institución, que en la tradición africana, ha sido la columna vertebral de la sociedad. Se comprende así las palabras del Papa a los obispos congoleños, “Los movimientos de personas refugiadas o desplazadas, la pandemia del sida, pero también los importantes cambios de la sociedad contemporánea, han desmembrado muchas familias, debilitando la institución familiar, con el riesgo de atentar contra la cohesión de la propia sociedad. Importa, a todos los niveles de la vida diocesana y social, alentar a los católicos a preservar y promover los valores fundamentales de la familia. En este espíritu, conviene prestar atención a la preparación humana y espiritual de las parejas y al seguimiento pastoral de las familias”. Benedicto XVI, sensible a esta situación, exhorta a las diferentes grupos de obispos a reflexionar y a encontrar caminos de liberación evangélicos, como la pastoral familiar, que ofrezcan a los jóvenes una educación afectiva y moral exigente.

DIALOGO Y ECUMENISMO

La Iglesia africana es quizá la que mas practica el diálogo y el encuentro cotidiano con personas de religión y cultura diferentes. El diálogo se debe vivir en colaboración con todos por el bien de las personas y de la sociedad: “Para el discípulo de Cristo el ejercicio de la caridad no puede ser un medio al servicio del proselitismo, dado que el amor es gratuito. Prestáis frecuentemente el servicio al hombre en colaboración con hombres y mujeres que no comparten la fe cristiana, sobre todo con musulmanes. Así, los esfuerzos realizados para un encuentro en la verdad de creyentes de diferentes tradiciones religiosas contribuyen a la realización concreta del bien auténtico de las personas y de la sociedad. Es necesario profundizar cada vez más las relaciones fraternas entre las comunidades, para favorecer un desarrollo armonioso de la sociedad, reconociendo la dignidad de cada persona y permitiendo a todos practicar libremente su religión (C.E. de Senegal, Mauritania). “La tarea del diálogo ecuménico reviste particular urgencia, y me alegra que vuestra Conferencia episcopal esté afrontando este desafío. Cualesquiera que sean los obstáculos que encontréis, no deben disuadiros de realizar esta tarea vital. Entre los cristianos, la fraternidad auténtica no es un mero sentimiento, ni implica indiferencia ante la verdad. Está arraigada en el sacramento del bautismo, que nos hace miembros del Cuerpo de Cristo”(C.E de Etiopía-Eritrea).

JOVENES

Según las estadísticas, la mitad o mas de la población africana tiene menos de 20 años. Las diócesis africanas tratan de afrontar esta realidad con franqueza y amor, pero los problemas económicos y sociales son tales, que el fenómeno de la migración hacia horizontes mas saludables no cesa. El Papa invita a los obispos a realizar “planificaciones pastorales que respondan adecuadamente a sus necesidades” (C.E. de Ghana, Etiopía-Eritrea). Los jóvenes son una auténtica riqueza para la Iglesia y para el país. Sin embargo, constituyen una población debilitada por la inseguridad ante el porvenir, por la experiencia de la precariedad, por los inquietantes estragos del sida. “Debéis alimentar su fe y su esperanza, proponiéndoles una sólida formación cristiana. Pienso en especial en las iniciativas pastorales enfocadas a permitir que los niños de la calle y los niños soldado se “reconstruyan” humana y espiritualmente. Exhorto también a las escuelas católicas y a todas las personas que velan por la formación y la educación de los jóvenes a que les proporcionen medios para crecer en la caridad, cultivar el gusto del esfuerzo y ejercitarse en el respeto mutuo y en el aprendizaje del diálogo y del servicio a la comunidad, para que tomen parte activa en la evangelización y en la renovación del tejido social” (C.E. del Congo).

DESARROLLO SOCIAL

Para los obispos africanos, el contexto económico y social desfavorable del continente, está incrementando el número de personas en situación de precariedad, causando la pérdida de ciertos valores tradicionales. El Papa anima a “mantener su compromiso por el desarrollo social, poniéndose eficazmente al servicio de los mas pobres”(C. E. de Senegal, Mauritania, Guinea Bissau y Cabo Verde), y desea que “puedan instar a los fieles laicos a asumir la renovación del orden temporal para transformar no solo la mentalidades, sino las mismas estructuras de la sociedad” (C. E. del Congo)

SOLIDARIDAD PASTORAL

Fue uno de los puntos que el Papa Juan Pablo II incluyo en su Exhortación final del Sínodo para África de 1994. Benedicto XVI lo recuerda ante los obispos etíopes y eritreos, animándoles a “expresar solidaridad, de todos los modos que podáis, a vuestros hermanos y hermanas que sufren en Somalia, donde a causa de la inestabilidad política es casi imposible vivir con la dignidad propia de la persona humana”. Una solidaridad que aparece también

IGLESIAS CENTENARIAS

Por ultimo, aprovechando su visita, el Papa saluda y se une a las celebraciones centenarias de varias diócesis africanas, como Bukavu (Congo) y Bolgatanga (Ghana) que en este año celebran la llegada de los primeros misioneros, “quienes han hecho posible la implantación y el desarrollo de vuestra Iglesia” (C.E. Congo).

Benedicto XVI saluda también a los obispos de Etiopía-Eritrea que celebraron, en los días de su visita, los 75 años de la inauguración del Pontifico Colegio Etiópico de Roma. “Sois herederos de una antigua y venerable tradición de testimonio cristiano, cuyas semillas fueron sembradas cuando el ministro de la reina de Etiopía pidió ser bautizado. En los últimos siglos, los pueblos del Cuerno de África han recibido misioneros europeos, cuya obra ha fortalecido los vínculos entre la Sede de Pedro y la Iglesia local. Me alegra constatar que hoy los católicos en vuestros territorios siguen anunciando al unísono la fe apostólica”

 

 

 

Tomado de Proconcil, que no comparte, necesariamente, todas las opiniones que se publican en esta revista
  


 

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