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¿CREENCIAS O FE?

Abril 3, 2008

 

 

En estos tiempos pascuales donde la fe en el Resucitado está puesta sobre el candelero como programa de vida nueva y quehacer comunitario, me viene a la memoria las “prácticas ocultas” africanas, contrarias al evangelio y a la fe cristiana y que se emplean muy frecuentemente para resolver problemas comunitarios…

Cuando algo no va bien en la sociedad africana, no se buscan las causas, sino el culpable de ese mal. Siempre hay un culpable, contra el que hay que protegerse empleando todo tipo de gestos, símbolos, encantaciones, mutilaciones, sacrificios o matanzas rituales…

Visto desde fuera, con mentalidad europea, “la sorcellerie” tiene sus vectores que conducen a ella:

 

  • La pobreza de la gente, que no sólo es material, sino cultural, ancestral y tabuística, donde toda la naturaleza esta llena de espíritus maléficos dispuestos a hacernos daño y entrar dentro de las personas a través de los cacahuetes o la chikuanga o cualquier otro alimento o bebida…
  • El miedo y la inseguridad de sentirse solo e indefenso ante el peligro que les rodea…
  • La ignorancia, que es muy atrevida y tonta y admite como “ndoki” a quien sabe más que nosotros y se le admite a ciegas cualquier cosa que diga sin someterla a crítica…
  • El deseo de grandeza y de poder, todo el mundo quiere ser jefe, mandar e imponerse a los demás…
  • Los conflictos a todo nivel, familia, poblado, clan región… llevan al hechicero en demanda de protección y ayuda…

 

La hechicería no tiene lógica alguna para una mentalidad

europea, pero si tiene fuerza ancestral en África y en sus pueblos y ciudades… y aunque los hechiceros sean pobres e ignorantes, explotan y se aprovechan del miedo, angustia e ignorancia de la gente para ganarse su vida…

    Cuando no es la fe quien nos mueve sino las creencias, estas acaban esclavizando a la persona que termina creyéndose lo que le conviene o teme. Quien se cree y se dice que está enfermo, terminará enfermo sin estarlo y luego se enfermará de verdad… (”El enfermo imaginario” de Molier). El desorden con el desorden no causa orden, de la misma manera que no es solución el “ojo por ojo”, “diente por diente”… así sólo se consigue que todos se queden sin ojos y sin dientes.

    El mejor antídoto contra la hechicería es la aceptación de uno mismo, aceptar lo que se es y tiene sin complejos ni envidias y sin creer que lejos está la solución que sólo está en casa. Cuando la persona se cree y acepta como es, con sus defectos pero también con sus potencialidades, valores y cualidades y tiene los pies en tierra, no pierde el sentido de la realidad ni de la vida.

    Entonces se es capaz de comprender que el mal no sólo está fuera, sino dentro de nosotros mismos… (”lo que mancha no es lo que entra, sino lo que sale de nosotros”…) Ya no veremos a los niños nerviosos o abandonados en la calle como “ndoki – hechicero”, sino como a niños hambrientos de alimentos y de amor que carecen de todo y que si se les da de comer y medios de vida llegará a ser una persona digna…

    No son las creencias ancestrales, sin la fe en el que ha resucitado de la miseria y de la muerte quien nos libera de las esclavitudes y nos da nuevas posibilidades de vida.

 

 

                    Vallekano 113 / 08

    

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